YO ESTUVE ALLÍ…

¿Qué puede llevar a un ser humano a suplantar la identidad de otro?, ¿la necesidad, el ansia de poder, de destacar… la envidia, la locura?

Hefesto, el dios griego del fuego, de la forja, debía cumplir un encargo: fabricar la verdad., pero, distraído por unas voces que le llamaban fuera, se ausentó de la fragua y dejó sólo a Dolos. Este daimon aprovechó la ocasión y construyó una estatua idéntica a la de su maestro. Cuando Hefesto volvió, se sorprendió gratamente de las artes de su aprendiz, y metió ambas estatuas en el horno. Pero a Dolos no le había dado tiempo para acabar su obra, y no había terminado de crear los pies. Por éso, cuando ambas estatuas salieron del horno, Alethia (la Verdad) caminaba con pasos firmes mientras que la Mentira lo hacía a su sombra, pero con pasos inseguros y tambaleantes, aunque ambas en principio resultaban similares.

Repasaremos algunos casos notables, en los que las personas han fingido, engañado, intentado ser lo que no eran, asegurando haber vivido tragedias ajenas, vividas por otros.

Cada una de estas historias es diferente, pero sus protagonistas tienen algo en común : un total desprecio por sus realidades humanas, por lo que «verdaderamente» son.

A todos ellos, mediante la investigación, pruebas de ADN, etc , se les ha desenmascarado. Cuántos personajes

habrán conseguido «engañar a la historia»?

«LA MENTIRA MAYOR, ES EL EGO» Alejandro Jodorowsky

Anna Anderson.

Anastasia, la más pequeña de los hijos del Zar Nicolás II, último gran zar de Rusia, fue asesinada junto a toda la familia imperial por los bolcheviques (1918), en Ekaterimburgo.

Los bolcheviques enterraron los cuerpos de la familia (los zares y sus cuatro hijos) , además del médico y los tres criados que los atendían, en una zona boscosa cercana.

Más tarde, fueron muchas las impostoras que dijeron ser la pequeña Anastasia, que supuestamente había sobrevivido a la tragedia. La más famosa de esas impostoras fué

Anna Anderson.

Un joven soldado, de nombre Tschaicovsky, presenció el fusilamiento de la familia del zar, al parecer estaba casado con la joven Franziska Schanzkowska, una persona con un largo historial de enfermedades mentales. El soldado compartió con su mujer el drama vivido, y ésta, por lo que se sabe, lo adoptó como una experiencia propia identificándose con la joven Anastasia, de la que sólo era unos pocos años mayor.

El intento de suicidio de la joven Franziska en Berlín (y su posterior ingreso en una institución mental, en la que se le diagnosticó una profunda depresión provocada por la amnesia), fue el caldo de cultivo de la leyenda.

Recobró la «memoria» de una identidad completamente ajena a su verdadera vida anterior. En la época, fueron muchos los que defendieron que ella era la verdadera Anastasia, incluso la madre del Zar dijo reconocerla. Ahora, gracias al estudio comparativo de ADN de los restos de la familia real y de la sangre de la supuesta hija , sabemos que no fue así, pero luchó toda la vida por ése reconocimiento. Su tumba reza:

Anastasia Manahan, 1901-1984

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Alicia Esteve, una mujer catalana, creó una identidad falsa, «Tania Head», superviviente de los trágicos atentados del 11 de Septiembre en el WTC. El éxito de su mentira fue tal, que durante muchos años se creyó que la joven había sobrevivido gracias a la intervención del famoso «hombre del pañuelo rojo» (que salvó la vida a 18 personas antes de morir allí) , que le apagó las llamas del hombro, y le salvó la vida …

También aseguraba que aquel mismo día iba a casarse con su «prometido», un joven que murió en la torre norte (ella supuestamente trabajaba en las oficinas Merril, en la torre sur). Por supuesto, todo eran mentiras y durante seis largos años fue entrevistada en los medios y se reunió con las más altas autoridades de los Estados Unidos.

Co-fundó con Gerry Bogacz, la Asociación de Supervivientes de los atentados del World Trade Center, que presidió hasta que se destapó el engaño en 2007.

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Fréderic Bourdin, «El Camaleón» es un delincuente de lo más creativo : crea identidades.

Con una infancia desastrosa, criado por unos abuelos que no lo querían y lo intentaron colocar en diversas instituciones, escapó a los dieciséis años y desde entonces, según sus propias palabras, «él mismo fue su prioridad»

Declara: “Puedo convertirme en quien yo quiera”. Y nadie lo duda. Su currículum es fascinante: ha reconocido haber asumido 39 identidades diferentes, incluyendo unos cuantos adolescentes huérfanos o desaparecidos.

En 1997, cuando Frédéric, que entonces contaba 24 años, se hizo pasar por Nicholas Barclay, de 14, desaparecido tres años antes en Texas (EEUU), creó su papel tristemente magistral.

Gracias a cremas depilatorias que le hacían aparentar imberbe y a una gestualidad estudiada al milímetro (pues Bourdin prepara su papel 48 horas antes de que comience la función), nuestro impostor logró engañar incluso a la madre del desaparecido. Tanto ella como el resto de la familia recibieron con los brazos abiertos al supuesto Nicholas de ojos marrones. Porque el Nicholas de verdad los tenía azules.

Tres meses más tarde el camaleón”, como se le conoce popularmente, fue descubierto y condenado a seis años de cárcel en una prisión texana.

Después de su «aventura americana», «ha sido» refugiado bósnio y superviviente de los atentados del 11-M en Madrid… y será cualquier personaje que se proponga.

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Enric Marco Batlle (Barcelona 1921- ), personaje destacado del mundo asociativo y sindical en España. Fingió ser superviviente del campo de concentración de Flossenbürg (Baviera).

Militó en la CNT, de la que llegó a ser Secretario General en Cataluña.

Apareció en un buen número de programas de televisión, presentando un pretendido testimonio sobre su participación en la Guerra Civil española, el exilio republicano, la resistencia anti nazi, la II Guerra Mundial y los campos de concentración nazis. Representó a las víctimas españolas de aquellos campos en numerosas conmemoraciones. Además de como testigo, se definía como historiador y es cierto que había cursado estudios de historia en la Universidad Autónoma de Barcelona.

En abril de 2005 un informe del historiador Benito Bermejo establecía que los relatos de Marco eran extremadamente inconsistentes y demostraba que Marco había estado en la Alemania nazi como trabajador voluntario (de acuerdo con el tratado Franco-Hitler de agosto de 1941) y no deportado por su combate en la Resistencia anti nazi en Francia (como él había pretendido). Efectivamente, Marco aparecía en un documento en los Archivos del Ministerio español de Asuntos Exteriores como un trabajador de la industria de guerra de la Alemania nazi, contratado por la empresa Deutsche Werke Werft de Kiel.

Por supuesto, se contempló la posibilidad de retirar a Marco la Cruz de Sant Jordi (la máxima distinción civil de Cataluña); Marco la devolvió y el Gobierno Catalán «aceptó la devolución«.

Marco, no se escondió, reconoció su falsedad, pero, insistió en que sus intenciones eran buenas : «»Mentí porque me escuchaban más y así mi trabajo divulgativo era más eficaz.»»

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